En un clorador salino, el electrodo (célula) genera el cloro. Con el tiempo se le acumula cal en las placas, que reduce su rendimiento. Muchos equipos tienen autolimpieza por inversión de polaridad, pero conviene revisar la célula 1–2 veces por temporada (y si ves costra blanca, limpiarla).
Cómo limpiarla
- Apaga el sistema y cierra las llaves para evitar entradas de aire y salidas de agua.
- Desmonta el electrodo siguiendo el manual de tu equipo.
- Prueba primero con agua a presión, sin rascar ni usar objetos que dañen las láminas metálicas.
- Si queda cal incrustada, prepara en un sitio muy ventilado un recipiente con 1 parte de reductor de pH (ácido) por cada 5 de agua (añade el ácido al agua, nunca al revés).
- Sumerge solo las partes metálicas unos 4 minutos; es normal que burbujee.
- Enjuaga bien (puedes hacerlo en el propio vaso) y vuelve a montar.
Seguridad
- Desprende vapores tóxicos y corrosivos: no respires cerca y trabaja al aire libre.
- Usa guantes de goma/vinilo y ropa vieja (una gota de ácido agujerea la ropa).
- Si tiras el líquido a la piscina, vigila que el pH no baje de golpe.